viernes, junio 30, 2006



¡Tengo un rebrote temporal pero JURO que no es culpa mía!
No sé por dónde empezar.
Resulta que mi novio actual (por no decir eterno, porque vamos por el 7º año para el 8º en noviembre...) es absolutamente fanático de Mercado Libre.
Trabaja en la enseñanza pero también tiene un negocio bárbaro en esta famosa página, que la verdad, hace que casi no toque el paupérrimo sueldo de profesor que tiene.
Y bueno, la verdad que le va tan bien que a la larga yo opino que se hizo adicto a este sistema. Compra, vende, consulta TODO por Mercado Libre. En dos años ya cambió el celular tres veces, renovó la computadora, etc. Y como todo, me trata de arrastrar a mí también. Yo, la verdad, apenas tengo un avisito de diseño gráfico en general, restauración de fotos antiguas, etc. por el cual de vez en cuando me hacen alguna pregunta y yo les contesto de manera tal que no me acepten el trabajo y a la vez no me llenen los huevos. O sea, los fajo y si sale, Bien y si no, También. Me importa tanto el Mercado Libre como el Mundial.
Mi hermana también es adicta al Mercado Libre y se ha dedicado a vender todo lo que le jode en el cuarto y le hace bulto.
Y bueno. Como no me puede ver en paz, mi amada media bergamota se puso a buscarme cosas que no use para sacármelas de encima.
Entre ellas UN DISCO DE PINK FLOYD QUE YO LE HABÍA REGALADO A MI EX Y QUE OPFIAENTE ME FUE DEVUELTO y del que la verdad ni me acordaba hasta que mi novio lo mencionó.
Así de la nada, me dice:
—¿Y por qué no vendés por Mercado Libre ese disco feo de Pink Floyd que tenés por ahí de clavo?
—¿Eh? —porque la verdad que me agarró totalmente por sorpresa.
¡EL Disco De Pink Floyd! ¡Mis huellas de ex novio no fueron totalmente pulverizadas con el florero del arreglo floral! Y miren quién me lo hace acordar... ¡Y de la nada! Porque fue de la nada (¿No me habrá descubierto el blog, este? La única que sabe de la existencia es mi hermana la menor... en quien confío ciegamente pero... bueno hay otra historia para contar otro día que no tiene que ver con mi hermana la menor pero sí con la confianza en quien uno piensa que puede confiar y resulta que no, que la muy perra... bueno ta).
Primero que nada, me disculpo con los que estén leyendo esto:
Soy patétrica para todo lo que tenga que ver con la música (menos cantando; dicen que me defiendo, che). Me gustan grupos como Miranda! (sí, tengo 32 años y me gusta un grupo que escuchan los teenagers más pajeros) y aquí viene la disculpa: No soporto a Pink Floyd y se me cae un huevo cuando los escucho. Reconozco que hay un montón de gente que le encanta y supongo que son o eran o lo que sea, muy buenos músicos, bla bla. Pero no.
Y mi novio lo sabe.
Esta es la historia de este CD —que no me pregunten cuál disco es, porque lo estuve buscando hace un rato y la verdad que no tengo ni idea dónde miércoles puede estar—:
En la primera cita con mi ex, que por cierto, fue muy pintoresca, luego de ir a la casa de empanadas esa que cerró por horrible y brindar por el Subcomante Marcos (Así es: luego de pedir un jugo de naranja yo y una cerveza él, levantó la copa y dijo: "Por el Subcomandante Marcos". Me enteraría más adelante de que este muchacho* era algo especial. Me acuerdo que yo ni había oído hablar de este tipo. "Y bueno, chin chin", dije yo, dejando totalmente en evidencia mi ignorancia), después de conversar y dejar claro que yo aparte de estar bastante nerviosa (Me preguntó en una qué había estudiado en la Escuela de Informática -porque salió el tema- y yo en vez de programación, le contesté "computación". "¿Ah sí? Porque me dijeron que las clases de cocina ahí son muy buenas", dijo él) era un poco naïve (por no decir, una Naba), él me dice:
—Te propongo ahora ir a mi casa y escuchar a Pink Floyd.
—¿? —dije yo— ah, sí... "¯anader bric in de uol...¯" (juro que no sé qué me vio ese día, porque fue El Show de la Pelotuda).
Y bueno. Fuimos a la casa, todo el mundo dormía, puso el disco, empezó a cantar bajito (como el orto, pero bueno, yo estaba emocionada y contenta) y la verdad que por suerte nos distrajimos un poco, porque la verdad, aunque en ese momento no me importó, ponerse a escuchar a Pink Floyd como quien se pone a ver TV, lo veo ahora desde afuera y me digo: lo que es un buen par de ojos verdes.
Y bueno. Desde ese día, me quedó muy claro que al muchacho le gustaba Pink Floyd.
Y francamente, no me acuerdo si fue el cumpleaños, día de los novios, aniversario o andá a saber qué, que yo tenía que regalarle algo.
¿Y qué mejor que un disco de estos individuos?
Y bueno. Me acuerdo que me encuentro con que esta gente tiene una discografía de la gran puta. ¿Cuál le coomproooo? El tipo de la disquería me ayudó, yo le pedí que fuera el más "ellos" que tuviera o sea, ningún disco raro o experimental, que sea Puro Pink Floyd, así me aseguraba de que le iba a gustar.
Y esto estuvo bueno.
Le regalo el disco, yo súper nerviosa porque no sabía si lo tenía o si lo quería o si le iba a gustar o whatever... y se empieza a reír como un sorete.
—WTF? —pienso yo.
—Perá un poco —me dice. Y se va.
Y vuelve con una revista tipo Rolling Stone o una de esas musicaloides y me abre las páginas centrales.
"LOS PEORES DISCOS DE LA HISTORIA" decía la simpática página, con letras rojas arial black 72. En un puesto importante se encontraba mi disco, que elegí durante 20 minutos ante el embole del empleado de la tienda.
Yo me quería meter por el resumidero del baño. Pero tuvo un final feliz, porque el muy freak se sentía orgulloso de poseer un disco tan particular.
Y ta.
Con la devolvida e intercambio de cosas cuando la ruptura, el famoso disco volvió a mis manos. La verdad que nunca lo escuché. Lo dejé para ver si servía para el teatro (otra cosa de la cual charlar otro día: mi experiencia teatral), pero andá a saber dónde lo metí.
Y uno o dos posts después de la ruptura de la copa del boniato, de la nada, mi gordinovio de ojos igual de maravillosos que los de mi ex, me sale con eso. Y es lógico. ¿Para qué mierda se supone que lo quiero? ¿Eh, eh, eeh...?
¿Tendré que interpretar esto como una señal???
La última vez que tuve una señal por el estilo, me encontraba con mi ex hasta en la sopa (de lejos, yo lo veía a él, pero él no a mí —otra historia, por cierto muy muy pero muy curiosa, digna de lo paranormal, a contar otro día de rebrote—). ¿Estará en Montevideo? Mejor no voy a investigar...


En otro post, voy a decir de qué disco se trata, porque la verdad que me está picando la curiosidad saber dónde mierda está.

Pero no vale como un rebrote. Es sólo curiosidad.



_________________

*Mi cita, no el Subcomandante...

1 Comments:

  • At sábado, julio 01, 2006 4:52:00 p. m., Blogger Mari de Mardel said…

    Amelia, ya estoy medio podrida de llamarte amelia, a ver cuando nos das una cuota de confianza y nos decís tu nombre.
    Por otro lado, siguen las coincidencias monstruosas entre vos y yo. Odio Pink Floyd, me da vergüenza admitirlo por todos los fanáticos insoportables que te miran con cara de "pedazo de ignorante" y lo del ex, es para largo.
    Ah, no se si te lo dije, pero de los pocos programas que se manejar muy bien, uno es el Photoshop. Je je.... Y no, no estudié diseño. Y por otro lado, tengo como un costado histriónico nunca explotado pero siempre estuve con los ojos puesto en hacer teatro o algo similar. De hecho me quiero comprar una camarita y filmar, pega en el palo.
    El futbol medio que me lo autoimpuse: imaginate yo, la única mujer de la familia: todos varones. O hablo de futbol o me quedo afuera.
    Besotes!

     

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