domingo, junio 18, 2006

QUÉ RICO CAFÉ CON LECHE QUE ACABO DE TOMARME, CALENTITO Y ESPECTACULAR.
No sé en qué va que el café con leche unas veces esté más rico que otros días. Yo uso el café instantáneo (Nescafé brasileño, para más datos) y siempre el mismo tamaño de cuchara y la misma taza y la misma cantidad de café y de azúcar, pero igual. Unas veces es un café con leche ni fu ni fa (rico, claro, pero no el Jude Law de los cafés con leche) pero otras veces, es un placer agarrar la taza con las dos manos, que el vaporcito te caliente la trompa y empezar a tomártelo a 1/2 Km por hora (pero que no se enfríe, ¿no?) y desear que la taza tenga un fondo infinito, que no llegue nunca el último sorbo.
QUÉ MATHERFUCKER RICOOOOO!!!!
Como el que me acabo de tomar.
Generalmente no tomo café los domingos, dejo un día libre para no acostumbrarme y que el lunes siga haciendo su efecto despabilante. Pero resulta que mi hermana llegó de Atlántida a eso de las 8 de la mañana y algún vivO (en mi casa somos 4 mujeres y un hombre) le pasó la cadena a la puerta (que yo sepa los gatos no saben pasar la cadena, aunque Bartolo nunca deja de sorprenderme...). Y a las 8 de la mañana de un día domingo suena el teléfono, bajo preguntándome quién mierda jode y veo una silueta en el zaguán, pidiengo agua por señas. Pobre, parece que estuvo gritando y todo, a ver si alguien la escuchaba. No dio para preguntarle cómo le fue porque estaba muerta, re afónica y obviamente súper cansada.
Menos mal que no fui.
Justo me salió un cumpleaños. De la esposa del compadre de mi novio. Por suerte el nene estaba menos ladilla que de costumbre.
¿Nunca hablé de mi amor por los niños? Seguramente. Porque no existe.
Ya hablé del tema con mi madre, porque siempre me preocupó cómo amigas y amigos míos se derretían cuando veían un bebé o un nene chico y a mí es lo mismo que me pasaran el mundial por TV. Y bueno, me dijo que con los propios es diferente, que tengo a quién salir, porque ella es igual.
Ah, bueno. Debe ser cierto, porque cuando nació mi hermana menor yo tenía casi 15 años y la verdad que sentía (y sigo sintiendo, a los 18 años) una gran debilidad por ella. Y los otros días mi propio ahijado de un año y medio me dijo "malina" y me llevó para todos lados de la mano y según mi comadre-prima (hija de mi prima, en realidad), nunca se había interesado tanto por alguien. No soy tan monstruo-bruja-odianiños entonces. Supongo. Mi ahijado tiene un año y pico y en su vida lo he visto como cuatro veces. Y viven en Montevideo, no en Rivera. Tendría que demostrar un poco más de interés, ¿no?
Pero bueno, ta. Mi hermana llegó a cualquier hora y me despertó. Mis ciclos de sueño son de aproximadamente tres horas y media (científicamente comprobado) y entonces me volví a despertar pasado el medio-día como cualquier vaga hija de puta. Mis padres se fueron a la casa de la playa en La Floresta, mi hermana ronca y mi hermanita juega al play station (sí, la boluda de 18). Somos momentáneamente, 3 huerfanitas. Mañana es feriado (laborable o sea, la única que trabaja soy yo porque es empresa privada) o sea que no sé hasta cuándo soy huerfanita, si hasta hoy o mañana.
Y ta. Tenía planeado ir a la Feria de Tristán Narvaja a comprar unos bombones que podrían reemplazar al chocolate Cadbury perfectamente -sobre todo porque son más baratos- y quería ver un cable de datos para mi celular porque todo el mundo que tiene mi mismo modelo puso el único ringtone como la gente que trae y todos suenan igual y a mí me da complejo de falta de identidad. Pero está nublado, frío, con ganas de llover y no vale la pena gastar en ómnibus para ir a buscar una caja de bombones y que el único puesto al que vaya a ver a la feria justo no esté. Me ahorro una calentura al pedo y frío al mismo tiempo, porque después con el cambio de temperatura me resfrío y no sé por qué.



Son argentinos.
Los descubrí el domingo pasado.
Son rebaratos y están buenísimos. Me podría comer cajas y cajas.
Y cajas.
(Ya sé que no descubrí la pólvora, ¿ta? A
horrarse comentarios al respecto).


Y he aquí yo, nuevamente. Blogudeando. Aprovechando que mi hermana, alias La Duquesa de la Internet, duerme y no puso el Emule y la banda anda como la gente y no despierta en mí sentimientos de ira incontrolables, que es pecado.
Hablando de pecados.
Cuando me fui a acostar de nuevo (a las 8 y no se qué), escucho que Tizné, la siamesa, emite sonidos como "cough, ejj, gghh, sploch". O sea, que mi gatita hermosa, que duerme sobre el puf, arriba de la ropa que yo dejo cuando me voy a acostar más otra ropa que ya había de antes (¿Alguna vez hablé de lo ordenada y pulcra que soy? Porque estaría mintiendo y yo en mi blog no miento porque si no la blogoterapia se va al carajo) VOMITÓ arriba de todo eso (¡Aj, puaj, gúacala y gh!). Entonces me arrodillé y elevé mis plegarias al cielo porque POR FAVOR, PORFIS, PLEASE, no se convierta este día en un día igual al lunes 12 de junio pasado que fue una bosta. Y a continuación, mi gata fina, con pedigrée, alcurnia y ningún sentido de los buenos modales SE COME lo que acabó de arrojar (¡Re-aj, re-Puaj; recontraguácala y ggggghhhh!!!; seguido de náuseas y sentimiento de asco total).
Reconozco que con esto, toda la anterior poesía inculcada en mi café con leche, fue aniquilada. Disculpen.
Conclusión: Cuidado con lo que uno pide, porque se le puede conceder.
Nunca hablé de mi educación católica y mi fe en Dios como nadie la tiene.
Fui a colegio católico toda la vida, tuve catequesis desde los 5 años como hasta los 16. Mi padre es súper católico, no diría que del Opus-Dei pero ahí anda. Mi madre es creyente pero ta.
Ninguno de mi familia va a la iglesia todos los días (mi tía y mi prima sí), pero sí creemos en Dios y bueno como que fui criada así y ahora no hay nada que hacerle.
Igual, muchos compañeros de colegio fueron criados así y sé que no todos siguieron siendo muy católicos o no les importa o piensan que es una mierda (que es lo que piensa mi novio que se crió igual y que sé que a la larga va a ser un problema si alguna vez me caso con él pero bueno, otro día hablo de esto).
Pero volviendo a mí, no soy ninguna comesantos, no voy a la iglesia porque me aburro -y siempre descubro algo nuevo que no se puede hacer- pero siendo joven, debo ser de las pocas personas que reza todas las noches. Y mi relación con Dios no sé cómo definirla. Más bien converso con él, le pido que no se ría de mí, le agradezco por no condederme las cosas que le pido que en el fondo sé que están mal (sí, soy así y ta) aunque en el fondo no me hace gracia. O sea, creo que me guía mis pasos y que en la vida me va a ir bien gracias a él. Pero también creo que conmigo se divierte montones. Soy como un títere o una mascota suya. Y me enseñó esto que mencionaba de que CUIDADO CON LO QUE PIDAS, PORQUE SE TE PUEDE CONCEDER.
También al muy gracioso le da por concederme los deseos cuando menos los preciso.
Cuando era chica, a los 16, 17 años, pedía un novio que no se interesara por el sexo (eran otros tiempos, ahora los/las teenagers, mamma mia). Todos los varones eran unos pesados y se ponían espesos con el tema. Satanás me envio a mi ex, que me cambió la sabiola y descubrí que SEX IS GOOD! Y bueno, más tarde, me envió a mi presente novio que le interesa tanto el sexo como ir a ver vidrieras al shopping (cabe aclarar que no le interesa mucho ver vidrieras en el shopping, para los que quedaron medio confundidos).
No vale. A los 16 años en el fondo, mi peor miedo era quedar embarazada soltera, nada más. ¿Para qué quiero ahora un novio que es más mi mejor amiga que novio? Mejor amiga ya tengo. Pero bueno. Ya me encariñe, tengo 32 años y es tarde.
Otra cosa que pedía cuando era chica, era no ser tan anormal.
OK. Eso no sonó muy bien.
A—Normal o sea, quería ser un poco más normal, como los otros niños. No que tenga tres ojos o un IQ bajo cero (al contrario, me hicieron unos tests de chiquita y resulta que salí bastante einstenia; se ve que con los años eso se va yendo...) sino que era extremadamente tímida, al punto de no contestar cuando alguien me preguntaba algo. Jamás me gustó jugar con muñecas o a las boludeces que jugaban otras nenas, al contrario, me divertía muchísimo más con los varones. Era súper callada, como si no estara. Me gustaba más observar y escuchar. Y me defendía bastante dibujando. Todos los principios de año era lo mismo, la maestra me preguntaba quién me había hecho los dibujos de los deberes y ahí salían mis compañeritos, a defenderme. Y bueno. Llamaba la atención por eso y otras cosas que ¡puf! le tengo que dedicar un blog entero. Un Blog, no un Post, porque tiendo a confundirme y usar los dos términos para lo mismo. Digo blog en vez de post. Pero no, a mi infancia y el poder dictatorial de mi madre es un tema para un BLOG. Pero seguramente le dedique sólo un postito.
Y bueno, le pedía al Señor hacerme más normalcita porque tenía unos problemas de sociabilidad bárbaros.
Y resulta que ahora de grande no lo quiero. Me encanta ser extraña. Y me doy cuenta de que no lo soy tanto. O tanto como pensaba. Shit! ¿Será porque se me está concediendo mi deseo a destiempo, como siempre? Grr.
Y en realidad no me acuerdo ahora, ya-ya-ya de otros ejemplos, así que supongo que no es para tanto eso de que se me conceden los deseos a destiempo y soy una exagerada cuando digo que siempre es así.
Cómo me divagué.
Merezco publicar la estatua de La Pensadora nuevamente:

Como si eso fuera necesario.

Bueno.

Como leer un post es mucho más rápido que escribirlo, informo que ya almorcé. Como estoy sola, mi labor culinaria se basó en hacerme una sopa Maggi de esas que se hacen en tres minutos y tienen forma como de ladrillo. ¿Será comida eso? Pero es calentito y rico. Y me lo preparo en un cuenco en vez de plato y después que me comí todos los fideos, lo agarro como si fuera el café con leche y mis manitos lo agradecen porque en la compu se me congelan.

Qué frío que hace en el rinconcito de la computadora. Quiero poner una alfombrita para aislar un poco, pero mi novio siempre se trae comida y me llena de migas y seguramente si la alfombra existiera, se le caería una taza con cocoa o algo así. El problema de las alfombras va a ser un tema muy importante si me caso. Tanto como con qué religión se educará un hijo mío.

Y para terminar diré que por suerte la gata no vomitó arriba de la ropa sino en un pedacito del puf que es de pantasote y en el nylon con que tapo la computadora que -¿cómo es eso posible?- estaba en el suelo. Igual se lo comió, ¿no? Así que como así lo pedí al Cielo, no tengo que limpiar nada. Igual se presta para pasarle un trapito al puf, por las dudas.

Viva la Iglesia Ameliana.

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