sábado, junio 10, 2006

Es medio tarde para blogudear.
Durante el día tengo millones de ideas pero cuando estoy frente al teclado... mente en blanco. No se me ocurre de qué hablar...
En principio, diré que mi herpes nasal ha evolucionado en unas cascaritas rojitas muy bonitas, pero ya no tienen relieve o sea, todas las ampollitas han explotado solas, pasado por su secado cascaril y se está yendo como vino, de a poquito y con su evolución completa como todo herpes que se precie. Muy lindo de ver. La explicación de por qué mierda apareció no me la explico, pero unas manchitas amarillas pegadas a la pared de la piscina de mi Pichiclub podrían aclarar mi incertidumbre.
Nuevamente, hoy fue un día como tendrían que ser todos. Agua caliente, piscina a 32º (pintaron un poquito más arriba con sylvapen el termómetro), la gimnasia fantástica y me dejó bien adolorida de todos lados, por suerte. Mi profesora trabaja en el mismo club que mi Cliente Favorito Nº 1. Le iba a preguntar si lo conocía y sabía la naturaleza de su sexualidad, pero me parece que aún no hay mucha confianza. Capaz que le cuenta... Capaz que es la novia... Nada bueno puede acontecer, mejor charlamos de música o de los beneficios del Pilates.
Regué mi boniato y está precioso.
Vi mi capítulo de Huff que dejé grabando mientras miraba en el televisor de abajo Desperate Housewives y Grey's Anatomy. Hank Azaria está en mi lista prohibida (la misma en que se encuentra Elliot Yamin, Jim Carrey y decenas de feos-lindos que adoro, de la que hablé hace unos posts).
Los viernes no hay nada para ver. Hace pila que no agarro una película que me enganche. Una cagada. Y si la agarro, llama mi novio -que me vio hoy de tarde, entre que llegué del trabajo (a las 18:00 hs) y la hora en que él se va a trabajar y yo huyo al club (18:45 hs.; sí, toma el ómnibus para mi casa para verme 45 minutos, obviamente hay que darle de comer algo y pobishito no come si yo no como porque le da cosa y entonces voy al club con el café con leche en el cogote y se toma otro ómnibus más para ir al trabajo, todo eso todos los santos días hábiles de la semana... qué tierno, ¿nooo?) para preguntarme cómo me fue en el emocionante, maravilloso e interesante mundo del pichiclub. "¿Había agua caliente? ¡Qué interesante! ¡Qué emoción! ¡Cuéntame más!".
No es que no le meta los cuernos porque soy fiel, leal o fea... ¡es que no tengo tiempo libre!
¡Ah, me olvidaba! Resulta que a mi pichiclub, que se está portando tan bien, con agua calentita, profesores que no faltan y eso... se le borraron una manifestación de socios, a causa de estos pequeños detalles (duchas frías, agua de la piscina impenetrable y pequeñas naderías) y hoy se pusieron al día. Hasta pintaron la puerta y todo. Hoy pagué la cuota y les dije (hay confianza): "Bueno... menos pintura y más leña para la caldera...". No sé si les dio mucha gracia.
¡Vaya! Quizá el mundo del pichiclub sí sea emocionante y novedoso!
Noto que ya lo he mencionado bastante en mi Blog...
Y bueno, como no tengo más nada de qué hablar, voy a hablar sobre el tiempo:
Hicieron dos días de calor pegajoso, asqueroso, bochornoso pero calor al fin. Amo el calor. Padezco el frío. Mi presión que ya de por sí es patética, estaba de 0,1 mmHg (por cierto, ¿alguien sabe usar los medidores de presión digitales? Mi padre compró uno en un remate -la adicción de mi padre por los remates se asemeja a la mía por el chocolate Cadbury... ¡trae cada mierda a casa! pero baratísima, ¿eh?-. Es marca Takeda y no trae manual. No lo vendo, sólo pregunto si alguien sabe cómo se lee. Con mi hermana llegamos a la parte de chuf chuf chuf en el brazo, suena un chiflido y después empiezan a bajar los numeritos como desesperados... (?)).
Pero bueno, ayer explotó en una tormenta, lo cual sirvió para despachar temprano a mi novio, préstamo de paraguas mediante y hoy hizo un frío del orto.
Seguiré metiéndole a las mandarinas.

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