miércoles, agosto 08, 2007

Amelia Rebeca Bealemberg


legó a mis manos un ejemplar de esta revista (¡aay, como extraño diagramar revistas!). Me puse a hojearla hoy en la media hora libre del trabajo. La conocía, pero nunca había leído ninguna y hace un rato descubrí con placer que se puede leer en formato PDF.
Siento mucha simpatía por la cultura judía; aunque yo sea católica, me encanta saber y conocer sus costumbres y siento mucho respeto por esta religión. Algunos dirán que son fanáticos, etc. Todo bien. Yo lo llamo ser fiel a algo que por algo se le inculcó desde chico. Opino lo mismo de los cristianos evangelistas —no los del jabón que purifica y que compran los cines, sino los evangélicos en serio— (evangelista, evangélico... ¿está bien dicho? Que me corrijan).
O sea. Me encantaría ser como los judíos que siguen sus costumbres (no sé si ortodoxo está bien dicho... me estoy refiriendo no sólo a los que llevan la kipa a todos lados y a los que sólo festejan Iom Kipur, Purim y eso... porque también están los judíos que les importa un pito ser judíos) o los evangélicos. Me encantaría tener su perseverancia... Yo me limito a decir que creo en Dios (mucho), que últimamente rezo como nadie, pero que sólo piso una iglesia en casos de desesperación personal o si me invitan a un casamiento o bautismo. El resto del tiempo me dedico a pecar sin ningún cargo de conciencia (aunque menos de lo que me parece).
Y me fui al carajo.
Bueno, maomeno.
Solamente quería hablar de un texto que me gustó. No soy de llenar mi blog con textos sacados de otro lado, pero bueno. Paso por un momento medio extraño y esto, sin querer y andá a saber por qué, me levantó el ánimo. Está sacado de la página del Sumario.

Ahora, que me perdonen las enseñanzas jasídicas, pero yo quiero que venga el veranito yaaaa...!!

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