viernes, julio 28, 2006

Se me terminó la grappamiel...

—¿Cómo está tu gripe?
—¿Mi gripe? Cada día mejor; ahora, yo... a la miseria che.

Hoy amanecí peor que ayer, con la nariz y la garganta cerradas. Aunque al mediodía se me pasó y ¡sí! pude almorzar sin tener que masticar 1.395.985 veces cada bocado. No digo que mi garganta esté un lujo, pero ya no jode tanto. Pero estuve re-boleada todo el día. Todo esto seguramente porque dejé de tomar antigripal (en realidad se me acabó y no tengo ganas de comprar más) aunque con el almuerzo me tomé el granulado, que me da vuelta un poco el estómago, pero me levanta pila.
Pero bueno. ¡Se me caen los pantalones! Símbolo inequívoco de bajada de peso, ya que, como a muchas, lo que una come desemboca directamente en el fondo. Y claro, si estoy sentada 8 horas, ¿adónde más va a ir? Llega a la silla y ahí se apelotona.
Pero un par de días a yogourth (ayer de noche sumé a mi dieta un huevo duro que encontré en la heladera, totalmente gentil con mi gargantita) y ya no voy a hacer el ridículo con el pantalón vaquero que no me entraba los otros días.
¡Qué angustia! No soy de preocuparme por el peso para nada, pero cuando un vaquero que vengo usando hace ya como dos años, de repente se revela y no hay manera de que suba, es realmente aterrador.
Es un vaquero que uso sólo para salir, lo debo haber usado en dos años, 3 ó 4 veces. O sea que nunca lo lavé, así que no es excusa. Bueno. Esas pocas veces lo usé como si tal cosa. Pero la última vez que fui al cine... Oh my God! Terminé acostada en la cama, estrangulando cada botón. Como es tiro bajo, todo bien. Quedó re-cómodo. Cuando llegué al cine, le dije a mi novio que iba al baño, para no repetir lo de Cars, que fue inaguantable. No sé por qué, nunca me dieron una explicación sensata, pero la cola que hay que hacer para el baño de mujeres no tiene sentido. ¿El baño de hombres será igual? Es desesperante ese mujererío ahí parado.
Pero ta, avanzó bastante rápido y cuando por fin entro al toilette... ¡no me baja el pantalón! No había Cristo que pudiera hacer que el pantalón me bajara de las caderas. Hasta que al final una nalga cedió, hizo ¡pop! y ta. Pero después... ¡había que subirlo! Un poco jodido acostarse adentro de un cubículo de 1x1 m, water y gérmenes incluidos. Aparte de mi gamulán, bufanda y gorro pendiendo de un percherito de mierda y el rollo ese gigante de papel higiénico y la papelera medio bocabierta. Éramos muchos ahí adentro. Debo haber estado como 20 minutos.
Luego de puteadas, oraciones, transpiración, volví con mi novio, que me esperaba algo así como un poco caliente porque era estreno y no íbamos a tener buenos lugares.
Y así fue. La primera fila del cine para nosotros y dos nabas al lado nuestro que no apagaron el celular y les sonó como 5 veces durante la película.
Y con cada pop que me metía en la boca me imaginaba mi tujetz creciendo y creciendo, como quien infla una pelota de playa.
Y ta. El sábado es el cumple de mi ahijado, así que voy a testear los resultados de mi gripe con el pantalón mercenario. ¡Y a ver si no llueve y me puedo poner mis tejanas nuevas que hasta ahora sólo pude usarlas una vez! Aparte si algún nene jode mucho, puedo amenazarlo con pegarle una patada en el culo. Son intimidatorias, son.

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