miércoles, julio 26, 2006

Gaganta Podida

La garganta me tiene tan pero tan podrida...
¡Quiero comer algo contundente y masticativo! Estoy a yogourth, sopa, antigripal, grappamiel y chocolate disuelto en mi boca. Hoy estuve 20 minutos comiendo una empanada de mierda (al final mi cuñado no se la había comido... y eso que era de jamón y queso, no de mierda).

Le pegué cada beso a la petaca de grappamiel... de a buchito de a buchito... Mi novio la descubrió hoy, al lado de la portátil de mi cuarto (o sea, estratégicamente ubicada a la izquierda de mi cama, a pocos centímetros de mi almohada, cosa que ni siquiera me tenga que sentar para alcanzarla...).

—¡Novia! ¿Se tomó casi 200 ml entre ayer hoy?
—Psé... no está muy buena, ¿no?
—¡Menos mal...!
—Es con fines medicinales.

Se llama "El Viejo Pancho", me gusta más "El Pobre Marino", pero me dijeron que no la hacen más... Y entonces ahogo mis penas con esta, para no acordarme del gusto de la otra...

Con la grappamiel me pasa lo mismo que con los Ricarditos (post anterior, no me acuerdo cuál). No tiene gracia tener una botella en casa. Me encanta ir a un boliche, en invierno sobre todo y pedirme una grappamiel. ¿Para qué voy a pedirla si tengo en casa? Es muy tonto. Pero... es una botellita chiquititita y me estoy haciendo cargo de no tener más en casa.

Le tengo cariño a la grappamiel. Me acuerdo cuando recién conocí a mi novio. Él era el nuevo director de un grupo de teatro con el que estaba ensayando. Estaba en la parada del ómnibus, con miras de ir al lugar de ensayo. Era re-temprano, pero me gustaba llegar antes para chusmear y eso. Y me lo encuentro a él y a un amigo (el que lo invitó a dirigir). Como faltaba bastante para ir, propusieron ir a tomar algo antes. No nos conocíamos mucho todavía, creo que recién lo había visto una o dos veces. El otro era compañero mío de teatro pero no éramos íntimos. O sea, que yo era una desconocida para ambos. Y bueno, como yo era una niña (esto fue hace como 9 ó 10 años y como ahora, aparentaba como 5 años menos), se sentían medio incómodos en el bar. Yo siempre tuve un aspecto muy inocente, de mosquita muerta (a pesar de odio las mosquitas muertas), de vaqueritos, botitas fray mocho, bufandita, rulitos... una bebé, realmente.

"Y bueno... ¿qué vas a pedir?" preguntó Diego, el "amigo en común", con toda la idea de que yo iba a decir un capuchino o un jugo de naranja.

"Yo quiero una grappamiel", dije, con toda naturalidad y con la choborrez con la que los íntimos me conocen. Y luego de un minuto de silencio, mientras se miraban entre ellos con ojos de perro con termómetro, pidieron también una grappamiel cada uno. Después me confesaron que no sabían como iba yo a tomar que ellos pidieran una grappa o una cerveza; cuando pedí la grappamiel, suspiraron aliviados.

Hasta el día de hoy somos amigos. Por el teatro han pasado miles de personas, pero si uno "pasa el tamiz", como digo yo, siempre quedamos nosotros tres. Cinco en realidad, con Valeria y otro muchacho. Pero siempre los mismos.


Las cosas con Valeria, todo bien. La vi el sábado en la mudanza y conversamos como si fuéramos amigas de toda la vida. ¿Que quién me entiende? Sí, soy así. Una guampas chatas. No sé odiar ni tenerle bronca a nadie. A la final, me olvido de que estoy enojada con alguien y lo sigo tratando como siempre. Obviamente, de rencorosa no tengo nada. Pero opfiamente también (porque taaan gila no soy), hablamos del trabajo, la familia y el clima; el tema novios-sentimientos-fartinmyhead ni lo mencioné. Haiga paz, canejo!


Y cómo al final terminé ennoviada con mi actual media bergamota... es otro tema, que voy a contar otro día. Tengo leves sospechas de que fue un gualicho, pero no tengo pruebas fehacientes. Pero sí una lección digna de AA de cómo el alcohol puede cambiar tu vida...

Otro día, otro día. Tengo un Bucoseptine en mi futuro, si es que mañana quiero almorzar.

2 Comments:

  • At jueves, julio 27, 2006 8:42:00 a. m., Blogger Mari de Mardel said…

    Mmmmm grapamiel. Nunca tomé. Pero ahora me dieron ganas.
    Y también quiero probar Baileys... pero mi cercano círculo de familiares y amigos me conoce: el licor es malísimo para mi. Me he llegado a bajar una botella de 900 cc en dos dias... a mi favor diré que era de Licor de chocolate blanco y que nunca tomo vino o cerveza... pero si agarro el licor, a la mierda!
    Por eso nunca compro. Snif....
    mmmm Grapamiel..... Besos, que te mejores.

     
  • At jueves, julio 27, 2006 7:55:00 p. m., Blogger Amélie McBeal said…

    ¡A la derecha de mi cama tengo la botella de Bailey's que me regaló mi novio no sé en qué ocasión!
    Si te gusta el licor de chocolate(Aaaamo los licores, tengo bar propio en mi cuarto) con el Bailey's delirás.
    Ahora, te explico que comparar el Bailey's con la grappamiel es como comparar un perfume de Kenzo con una colonia Dr. Selby más o menos...
    Son ricos los dos, pero hay una distancia respetable de calidades, diría.
    Una botella de grappamiel debe salir como 6 veces menos que una de Bailey's.

     

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