lunes, julio 31, 2006

Post largo, divagado, digno de mí


o sólo el Blogger estuvo desértico estos días, sino también my fabulous Pichiclub. Falté una semana, por mi tan promocionada gripe (voy a entrar a poner los logos de todo lo que tomé, al costadito, como auspiciantes), pero parece que estuvo re-chaucha. Aparte de que hizo un frío de mieerrrda, parece que también hubo un temporal que voló la carpa de la piscina. Ahora llegué y estaba todo arreglado, pero no había un alma (quién se va a meter a pileta, hay que estar en pedo). Exprimí las duchas, me bañé como durante 1/2 hora (de alguna manera hay que desquitar la cuota). Hacía como dos semanas que no hacía gimnasia bien en serio, espero mañana no perecer de dolor y que mi profesora no sea muy odiada. Mi última clase de gimnasia fue hace dos viernes, que faltó la profesora. Mi sesión se basó en mí sentada a la bicicleta fija, sin pedalear —sólo sentada—, saboreando un pedazo de un mega-Toblerone que trajo un compañero. Éramos como 5, todos sentados chusmeando, comiendo chocolate. ¡Eso es vida sana!

Mi post anterior está re-patético porque cuando lo estaba terminando llegó mi novio —quien tiene prohibida la lectura de mi blog— y no me dio tiempo de corregirlo ni de darle un poco de jeito. Por eso ni título tiene. Lo leí y no vi ningún horror de orto-grafía ni de tipeo ni nada extraño que pueda alterar mi fanatismo maniático compulsivo. Pero una vez publicado, tampoco me gusta retocarlo. Así nació, sin adornitos ni nada; así se quedará. Medio sin gracia. Pero ta.
Una vez mi jefa me dijo:
—Qué divino, cómo no tenés faltas ni errores en lo que tipeás. Eso es ser atento.
—No es que sea atenta, R. —dije. En realidad es una patología de perfeccionismo maniático compulsivo (si supiera todo el papel que tiro antes de entregar un trabajo, me lo descuenta del sueldo).
—Lo que sea. Funciona.
No puedo ser así.
Hasta cuando dejo un cartelito por cualquier cosa ("ya le di de comer a los gatos", "fui al supermercado y vuelvo"," despiértenme a tal hora", etc...), si no quedó perfecto, lo hago tres veces de nuevo.
Una vez vi una película en la que el protagonista descubría el misterio revolviendo una papelera porque el sospechoso era medio maniático y había escrito la carta de rescate como cinco veces hasta que quedó perfecta. Me sentí re-identificada. No me acuerdo qué serie era.
Sin embargo, si le sacara una foto a mi cuarto, me preguntarían cuándo fue el terremoto. Es un quilombo tal que insulta a las señoras que trabajan en uno de esos establecimientos laborales, que yo creo que cuando no vienen clientes deben mantenerlo ordenado y limpito. Las sandalias de verano todavía están abajo de la cama. Al lado del televisor hay una ojota y andá a saber dónde está la otra.
Y en mi trabajo, si en el Word no me marcaron los estilos me caliento. Si tengo que trabajar en un PageMaker que hizo otro, prácticamente lo vuelvo a armar. Mis tarjetas personales son espectacularmente alineadas, centradas y perfectas. Por eso casi acogoto a una clienta que me enteré que dijo que los diseñadores gráficos hacen todo a ojo.

Y mi novio, por supuesto, es todo lo contrario.
Dobla hasta los calzoncillos. Pero cuando maneja el Word... parece una vieja.
Un día, con un amigo músico (es guitarrista, ahora se mudó a España), estábamos escribiendo un proyecto de no sé qué, de teatro.
Mi novio con un dedo solo, dando enters a los finales de línea.
—No sabés cómo hace mi estómago cuando te veo escribir en la computadora, Novio —le dije.
—¿Me vas a decir a mí, que lo veo tocar la guitarra? —agregó mi amigo.
Como yo no sé tocar la guitarra, para mí mi novio toca bárbaro. Y canta también precioso.
Me acuerdo que cuando no me decidía con quién quedarme, si con mi ex o con mi novio —en aquellas épocas—, el hecho de que cantara y tocara la guitarra pesó pila. Sobre todo porque mi ex cantaba como una gallina ahorcada.

El arte jugó pila en mi decisión. Ahora que lo pienso, fue bastante importante.
Mi novio es artista por naturaleza. Se dedica al teatro, es poeta, le gusta escribir, ama la música.
Me acuerdo que con mi ex, un día estábamos en la playa y yo me puse a dibujar en la arena. Por única vez lo vi dibujar yo a él. Empezó a dibujar unos cuadrados con ojos, que según él, eran pajaritos... ???!! Y seguimos discutiendo, me decía que yo no entendía su arte y eso. Abominable. Por suerte no lo vi dibujar más. Y tampoco cantaba muy a menudo. Luego que terminamos, me enteré de que estaba aprendiendo guitarra... Es muy graciosa la vida.
La fotografía sí le salía bien. En las fotos del viaje este que hizo se sacó una buceando y en los brazos, el termo y el mate. Decididamente su sentido de humor es algo que extraño mucho.
Pero bueno. Mi novio también se destaca sacando fotos, aunque no son tan originales. Y tiene bastante sentido del humor. Así que ahí van 1 a 1.
En cuanto a los poemas de mi novio... es muy triste esto que voy a contar.
Él ha ganado premios en concursos de España con sus poemas. Me acuerdo cuando recién empezábamos a salir, que me dijo un día en el prado: "Novia, desde que estoy contigo, HE VUELTO A ESCRIBIR" (así, con mayúsculas me lo dijo). Y agarró una cuadernola toda escrita y me leyó uno. Yo lo quedé mirando. Porque la verdad, la verdad... no entendí un carajo.
Y ta. No volvió a escribir más.

Me hace sentir MUY culpable...
Me hace sentir muy culpable ver como lo estoy "enamelizando". Me acuerdo cuando ni siquiera éramos novios, que siempre estaba re-prolijito, de pantaloncitos Levi's, pelito con gel, creo que hasta se depilaba las cejas y se hacía Casting negro en el pelo (hasta medio metro-sexual parecía que era). Yo lo miraba y decía: "Qué cajetilla..., por Dios". En esa época no pasaba por la mente de ninguno que íbamos a ser novios. Yo hasta que medio no me lo bancaba. A veces se tenía que ir en el ómnibus conmigo y yo me hacía cruces (Ah, el destino...!)
Yo, siempre de botitas de gamuza, rulos al viento, reo-look (como dice mi padre), algún pullover agujereado en el codo... Hasta el día de hoy, salvo que como trabajo, tengo que estar más prolija... pero tampoco hago mucho. Siempre tengo un look onda "recién salida de la alcantarilla", como le llamo. Pelo imposible de peinar; si estoy demasiado prolija o conchetex, tengo que ponerme el detalle que saque esa imagen, porque si no, no soy yo. Lo más gracioso: soy cosmetóloga-maquilladora integral recibida y no me pongo una gota de maquillaje y ni me acuerdo de hacerme una limpieza facial. Very strong. You can't.

Y bueno. Mi novio se ha ido "enamelizando". Se compra la ropa en la feria, el culo de los vaqueros le queda por las rodillas... cambia de zapatos cuando por el agujero de la suela se le ve la media... hasta le ha empezado a gustar comida que antes no le gustaba, sólo porque a mí sí me gusta.
Y yo sigo tal cual... con mis manías, mi infantilismo, mi cabeza-durez...
Pero por suerte, él sigue siendo re-ordenado. Cuando nos vamos de vacaciones, él tiene todo prolijito al lado de la valija. Mis zapatos, uno por un lado y otro por el otro; mi pantalón hecho un ñoqui en el suelo al lado de la cama; mi buzo entreverado con las cobijas...
Me da cargo de conciencia que él haya tomado cosas de mí y que yo de él no haya integrado nada.
Salvo freír las papafritas con ajíes catalanes. Un día las hizo así, me encantó y desde entonces, si no conseguimos ajíes, las papafritas no tienen swing.
Y él jode con eso: "Por fin algo de mí que adoptaste". Y lo dice re-chocho de la vida.

¡Qué carrrgo de conciennnciiaaaaaa...!!

Moraleja: Eso de "nunca digas nunca" hay que tomárselo en serio.
Porque una vez saliendo del teatro, no sé en qué le di la razón a mi entonces solamente-director, que uno dijo: "Mmm... cómo le da la razón, ¿por qué será?" (imbécil). Y yo claramente dije: "¡Jamás!", al tiempo que pensaba "¡Ni en el más absoluto de los pedos!" y mi sentimiento en ese momento era de "NUNCA, Ajj! No existe la más mínima posibilidad". Porque realmente, ¡no me gustaba nada nada nada!

El destino es un re-desubicado.

3 Comments:

  • At martes, agosto 01, 2006 1:06:00 p. m., Blogger Checha said…

    Una maniática saluda...tenés que ver la pizarra frente a mi escritorio, en la que pego los post it con recordatorios...alineados y mezclando equilibradamente los colores! Date una vuelta por mi blog, en el que cuento un par de manías más. Buenísimo el tuyo.

     
  • At miércoles, agosto 02, 2006 11:37:00 p. m., Blogger Mari de Mardel said…

    uy, ahora me siento con culpa porque mi comentario anterios (y casi todos diria) tiene errores de tipeo-ortogréficos....
    al cabo que ni me importa...
    MENTIRA! odio las faltas de ortografia, pero el problema es que tipeo mirando el teclado (aunque tipeo rapidísimo, igual me equivoco y zaz!!)
    Bueno, nada que a ver cuando contás la historia de cómo te pusiste de novia con el medio pelón.
    Ya lo estoy empezando a querer un poco, un 14,3% más que hace una semana.

     
  • At miércoles, agosto 02, 2006 11:58:00 p. m., Blogger Amélie McBeal said…

    Checha, fui a tu blog y decididamente, me quitaste un peso de encima. No estoy TAAAN para internar. Está muy bueno.

    La historia de mi media bergamota... fue un problema de alcohol y malos cálculos.
    Sí, tiene eso... que cuando lo empiezan a conocer, la víctima pasa a ser él en vez de yo...

     

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