lunes, noviembre 06, 2006

#@&%* !!

No me gustan las tareas domésticas.
Eso es un hecho.
Soy una vaga de mierda.
Ídem.

Bueno.
Casi todos los santos días (todos menos los lunes, miércoles y viernes, que mi novio trabaja) tenemos la misma discusión: ¿Qué cenamos?
Y bueno.
Yo nunca ceno.
O sea que de noche nunca tengo hambre y mucho menos, ganas de cocinar si después no voy a tener ganas de comer...
Así que nuestros menús no salen de: panchos - pizza - torta de fiambre y queso - sándwiches calientes - refuerzos... y ta.
Alguna vez, me mando alguna hamburguesa; alguna empanada; si llueve, las mejores tortas fritas de Montevideo; papas fritas; algún pollito al horno... pero no es muy frecuente esa inspiración.
Mi excusa: después tengo que lavar todo lo que ensucié.

—¡Ah, claro! ¡Te privás de comer algo rico por no tener que lavar después! La verdad que no te entiendo...
—Así es —afirmo, muy conforme con mi respuesta.

Y como todos se imaginan, si me leen a menudo, saben que siempre termino haciendo lo que los demás quieren o sea, termino llena de olor a frito lavando la sartén.
Porque bueno, en realidad tiene razón y repito: soy una vaga de mierda. Pobre futuro marido.

Pero eso no es lo que me molesta.
Lo que me molesta es lo siguiente:

Compramos frankfurters.
"¡Opa!" —pienso yo— "los comemos al pan, le paso un aguazo a la cacerola y ya ta".
Ajá. Hasta que el señor se cansa de comerlos al pan y me pide que el resto de los panchos los pique y los comemos al plato, pinchándolos con un escarbadientes. Y me llena el plato de mostaza y mayonesa como si quedaran 16 frankfurters. Así que el plato queda asquerosamente pringoso (Odio la mayonesa y más lavar platos con mayonesa porque parece que no se fuera nunca. ¡Ascooo!).
No es para tanto. Ya sé.

Hoy como caen soretes de punta, los torturadores de mandaderos a domicilio pedimos unas pizzas por teléfono.
Genial. Ni servilletas tengo que poner.
La pizza del Pecos Bill tiene la salsa más exquisita que existe y no tiene comparación.
El señor odia la salsa del Pecos (para qué mierda no llamó a la Pasiva, me pregunto y le pregunté).

—Esto no lo puedo comer. ¿No tenés muzzarella en la heladera... y me lo calentás en el microondas?
—(Cara expresiva)
—Bueno, si le molesta, no...
—No, no... (faltaba más... la reconch...)
—Sacale un poco de salsa, también.
—[pensamiento censurado]

Hay una película que no me acuerdo cómo se llama en la que un flaquito medio nerd se le ocurre pedirle al gordo grasiento que atiende el boliche, los sándwiches sin manteca. Entonces el gordo le sirve los mismos sándwiches pero pasados por un proceso que no voy a describir. Vomitivo totalmente.
Bueno. Aunque me pasó por la mente, sólo le saqué la salsa con el cuchillo. Y como no tenía muzzarella, le puse un cacho de cuartirolo. Quedó bastante apetitoso.
Al señor no le convenció mucho. Dejó la mitad de la pizza, igual.
Y ahí estuve, tratando de sacar el queso perpetrado en el plato y la salsa de tomate.
Y puede que sea una vaga de mierda. Puede no, lo soy. Lo reconozco.

¿Pero por qué si hacemos panchos, compramos pizza o cualquier comida de ese tipo, que no tenga complicaciones, termino igual lavando platos?

ESO es lo que me llena las pelotas.
Es de naturaleza rompebolas o le excita secretamente verme lavar...

Me temo que es lo primero.

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