domingo, octubre 08, 2006

No, no es así...

Un rasgo que me caracteriza es mi incapacidad de permanecer seria mucho tiempo.
La verdad que cualquier pavada me da gracia y festejo todo con una carcajada estruendosa, también característica de mi personalidad.
Mi facilidad para encontrarle a cualquier cosa el lado cómico (no puedo evitarlo, es como para Shakira tratar de no mover el culo), me ha hecho escuchar varias veces de boca de distintas personas la misma frase: "Mirá que te divertís barato".
Y en realidad, encuentro que no es así.
Yo para realmente divertirme —en realidad entretenerme— preciso de una computadora, una cámara digital, tener instalados programas determinados... o si no, un televisor, ir al cine, ir a algún lado... todo lo que en algún momento, hay que pagarlo...
Conclusión: no me divierto barato. No me conformo con ir a tomar mate abajo de un árbol.
Pero ta.
Pavadas mías.

Hablando de pavadas. Como también soy bastante "Culoveo-Culoquiero", se me antojó tener videíto en mi blog. Así que ya estrené mi maravillosa filmación (obra maestra de la cinematografía) de "lluvia a cántaros enfrente de mi casa" en mi post anterior.
Ahora bien.
Resulta que poseo una cámara digital patética (Kodak CX7300, para ser precisa), que iba a cambiar por algo más distinguido en mi último viaje a Bs.As., pero resulta que está igual o más caro que aquí en la Aldea.
No preciso mucho porque sacando fotos soy negada, aunque este sistema corrigió bastante el tema del dedo enfrente del lente, al que era adicta. O sea, para chivear da.
No es tan chuminga, pobrecita, porque ¡puedo filmar! Hasta 30 segundos, sin sonido. Sin comentarios, porque la hago sentir mal.
Así que con mi amigo el Flash, pasé a ponerle un poco de música de fondo a mi filmación para que no sea tan tristona (subirla al YouTube fue una paaajaaaaaaa).
Y como quedó bastante simpática, me dije: "¿quién precisa de una filmadora si así la paso bomba?".

Entonces, paso a presentar mi segunda superproducción.
Se titula "Mi gata Samantha".
Un detalle: como mi gata no habla en español (aclaro por las dudas), tuve que hacerle un doblaje.
Y como en la puta vida uso el micrófono que traen al pedo todas las computadoras (para mí, para otro capaz que es súper útil; en mi caso siempre terminaba colgando de la parte de atrás del escritorio), se lo regalé a mi hermana que andá a saber para qué mierda lo usa, ya que se lo regalé porque se le había roto el de ella (el loro le comió el cable o algo así, cosas que le suceden sólo a mi hermana).
"Oh, oh", dije. "¿Y ahora? Nadie va a entender a mi gata Samantha y va a ser una incomprendida por el resto de sus días gracias a mí, ¡oh, no! tengo que evitarlo".
Pero gracias a mi infantilismo y falta de madurez (y porque no me divierto barato, soy bastante rebuscada) recordé que una vez bajé un programa que ¡habla! Sí, pochocho. Uno escribe "carajo puta culo" y la máquina dice "carajo, puta, culo" con todas las voces habidas y por haber; de hombre, de mujer, de marciano, de robot, de mosca, etc. Y se pueden editar y todo. Chiche nino, nena guta.
Así que mi gata Samantha tiene doblaje de telenovela brasilera.

Espectacular mi gata Samantha y su brutal interpretación. Un Óscar para ella.


No vale. Cuando lo veo en mi computadora lo veo perfectamente sincronizado y en el YouTube se me corre el sonido para el ortocentro.

Me lo pusieron en la misma categoría que el tipo que se sacó una foto todos los días durante seis años. Supongo que me lo merezco.

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