viernes, diciembre 08, 2006

Como te digo una "co", te digo la "o"...


Finalmente fui a ver a mi apreciado gallego. ¿Verlo? Es una forma de decir, porque estaba a 895.589.375 kilómetros del escenario y no me enteré ni de cómo estaba vestido. O sea, logré divisar que tenía puesto un sombrero y estaba vestido de gris. Al otro día, por imágenes de la TV y del diario, me enteré que tenía un bastón y hasta un pin con un "No" misterioso. "¡No me di cuenta que tenía un pin! Es que soy tan poco detallista..." jodería yo, más tarde (ah... ja ja ja ja... —reírse—).

El concierto iba a ser el 5 pero se pospuso para el día siguiente entre desperfectos técnicos como por ejemplo la caída del techo del escenario y un camión con un cobertor para el pasto de la cancha que venía directo de Galicia, parece, porque no se enteró de los puentes cerrados en Gualeguaychú (hay que ser vejerto, comentando así, al pasar...).

Así que mi estudiada estrategia de acampar en la puerta del Parque Central para ganar un lugar como la gente se arruinó, porque los días miércoles mi novio trabaja y llegamos justitos. Una cagada.

Así que ta.

El Joaco se disculpó por todo esto y también por la falta de pantallas gigantes, consecuencia de las fallas técnicas famosas. "Mariconadas", las llamó.

Hubiera estado bueno que en vez de los dibujitos que pasaba por atrás del escenario, hubieran hecho algo y lo hubieran usado de pantalla gigante de emergencia... Eso sí funcionaba ('parió)... parecía que auspiciaba la Casa del Tapiz. Pero todo bien. Por lo menos, se veía de lejos.

¡No impoortaaaa! Cantó precioso (es un decir, dada su garganta medio hecha guasca), se mandó un poema para el Uruguay que me encantó —bien Sabinesco— y lo mejor fue que no cantó muchas canciones del último disco (me embola un cacho, para qué negarlo...). De éste cantó solamente las que más me gustan.

Mi novio me acalambró la oreja. ¡Se sabe TODAS las canciones! ¡ENTERAS! ¡Las sabe mejor que el propio Sabina! "Este párrafo no va ahora", decía. Por suerte canta lindo.

Yo me quería llevar un ladrillito del cobertor de recuerdo, pero no me dejó. Vándala, creo que me dijo. Qué olor a podrido que tenía ese cobertor. Olor a ropero con humedad.

Otro detalle: el puto globo de CTI, que tiraron apenas comenzó el recital y rebotaba justito en mi pedacito particular de escenario. "¡Exploten esa mierda con un cigarro! ¡Viva ANCEL!" gritaba yo. ¡Hay que ser boludo, por Amor de Dios! No sé qué propaganda hacen... en mí no causó ningún efecto.

Los novios que subían a caballito en los hombros a las petizas culonas de las novias... dignas de bajarlas a hondazos.

El orejudo de dos metros que se me plantifica justito adelante... ídem.

Un nabo con una camiseta de esas con inscripciones en italiano (las odio), bien delante de mí; encima en vez de mirar para delante, miraba para el carro de los chorizos. Ni se percató de mis saltos para tratar de ver por arriba de su cabezota.

Lo que nunca falta (eso en realidad, no me molesta, pero me saca de las casillas): tipas con el celular mandando SMS (¿pagaron $ 400 para mandarse mensajitos...?). Un tipo, peor: sentado en el piso, con la palm. De repente, interrumpe a una de las amigas (que estaba con el celular) y le muestra la pantallita: ¡había ganado al solitario y le mostraba las cartitas saltando! WTF???

Esta vez dejaron pasar con termo y mate y hasta con cámaras. Mi espíritu de vieja quería traer una silla de playa para tener dónde sentarse, pero: 1) mi novio dijo que era una ridícula; 2) me la olvidé; 3) tenía miedo de que no me dejaran entrar con ella.
Estoy segura de que si se me hubiera ocurrido llevar la silla, la cámara o lo que fuera, en la entrada cacheaban hasta las amígdalas. Como no llevé nada, uno podía entrar poco menos que con el perro.

Y ta. Así como parece que padecí el recital, no es así. Me quedaron los riñones un poco acalambrados, pero el cielo estaba bien claro, con estrellitas y el sonido bárbaro. Disfruté más mirando para arriba que tratando de distinguir el escenario.

O sea, de parte de Sabina, todo estuvo perfecto. Lo horrible y patétrico fue la organización. Parece que los que pagaron las entradas más caras la pasaron peor, ya que se terminaron los cupos y los entraron a ubicar en otros sitios más baratos. Un desastre. Se armó toletole y bien armado.

Resumiendo... no sé si la pasé bien... pero de ninguna manera la pasé mal.

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