lunes, mayo 22, 2006

Como era la primera vez que ingresaba un blog, cuando terminé de publicarlo, ¡me di cuenta que el blogger también tiene un perfil para ingresar! ¡yupy!
No estaba de humor en ese momento. Es más, leí lo que escribí ayer y quedé como una frustrada que se merece estar sin el novio anterior por cornearlo y por eso, vive una autopenitencia arreglada con su actual novio... al que nunca corneé para nada, cabe aclarar. ¿Por qué? Porque no se lo merece (y porque no tengo tiempo, pero en realidad tampoco se lo merece). El otro sí se lo merecía. NO ME ACUERDO POR QUÉ, pero sí... se lo merecía.
Bueno, ta. Hoy no voy a hablar de mis frustraciones amorosas estúpidas y que no le interesan a nadie.
Oh, oh... sonó el timbre. Llegó mi novio...
Shit. Igual no estaba muy inspirada.
¡Falsa alarma! Es el electricista (mi padre no ve un sorete y del zaguán al portón... menos).
Como el electricista es feo, no veo motivos para distraerme y seguiré con mi blog hasta que suene el timbre nuevamente y sea realmente mi novio (que viene TODOS los días desde hace 7 años 1/2... detalle importante pero del que hablaré otro día) que también es feo pero ya me acostumbré.
Bueno. Como dije, no estoy muy inspirado. ¿De qué habla uno cuando no tiene de qué hablar y precisa un tema? Del tiempo.
¡Qué frío, Señor, qué frío!
Entre el frío que hacía y la envidia hacia el resto de mi familia que hoy no trabaja (feriado laborable) tuve que saltar de la cama de una vez por todas como 15 minutos antes de salir. No sé cómo hice, pero llegué.
Sonó el timbre pero tampoco es my boyfriend. Es el boyfriend de mi hermana, del que hablaré también otro día, ya que no es mi tema favorito. Para dar una idea, lo ubicaría en la casilla "A quién me gustaría matar" o "¿quien me gustaría que se muriera naturalmente? (así me libro de culpa)".
¿Por qué vino? Hoy no le tocaba... Eso es lo que tiene mi hermana (otro tema del que hablaré y tengo para rato...). Es organizada hasta para recibir al novio. Tiene día para venir y agenda de qué comen cada día... Es que dos nombres raros juntos influyen, yo siempre digo (ver publicación Nº 1). Para mí que sabía que yo iba a hacer pizza casera hoy... (el tema de mi cuñado, alias el volqueta y la comida es un tema jugoso) la cual ni siquiera olerá, of course.
Ese es un tema lindo: la comida y mi novio (no mi cuñado, no se confundan).
También tendría que entrar el sexo aquí supongo... no sé, voy a ver cómo sigue esto...
Una cosa que a mi novio le gusta hacer, no cabe la menor duda, es alimentarse. Él dice que no, que come como cualquier persona normal y lo peor es que tiene razón.
Pero yo, que según la página de Xenical estoy en el borde pa'bajo de peso, o sea, soy una flaca de mierda... como sólo cuando tengo hambre... que no es muy a menudo.
Y aquí puedo poner la parte del sexo:
Así como para mi novio el sexo no es lo más importante en una relación, para mí la comida constituye la necesidad fisiológica menos atractiva del ser humano. Es directamente proporcional. Ojo, no soy anoréxica ni la esclava de la balanza... sencillamente... no me gusta comer. Tengo buenas razones para asegurar que a mi novio no le gusta co...er, pero bueno, no puedo probarlo realmente.
Lo cual es injusto, porque yo siempre termino caminando de noche cagada de frío al supermercado a ver qué se me ocurre (porque encima eso, tengo que elegir yo la cena porque el señor dice que soy la complicada para comer...) y él nunca muestra ningún interés (menos con la panza llena) por cumplir como es debido. Mi actividad sexual se parece mucho a la de los salmones (Deberes para el lector: estudiar la actividad sexual de los salmones y sabrá a qué me refiero).
Otra cosa que yo creo que tiene que ver por mi poco gusto por la comida, es que casi todo me cae mal. Tengo un hígado de mierda y todo me cae pesado.
Mi novio en cambio, puede comer pedregullo espolvoreado con esquirlas de vidrio y todo bien. Y me dice que vaya al médico, que no es normal que viva atacada al hígado y que me tienen que dar algo para tomar… Y claro que sí, Comportan Gel desde los 7 años que tengo que tomar antes de comer… asqueroso. Prefiero no comer.
Ni hablar de mi gusto por cocinar. ¡Ojo! Podría darle lecciones a Petrona C. de Gandulfo. Pero pensar en que después tengo que lavar las asaderas… me re-llena las pelotas.
Pero hay que ponerse de mi lado, porque la verdad que mi ¿amado? L.D.* no coopera mucho tampoco: si hacemos frankfurters… nada de tirar los cosos al agua y listo… ¡no! “¡Hagamos mostaza de la Pasiva!” (receta bajada de Internet, excelente…). Y ahí estoy, sacando harina y mostaza y vinagre y revolviendo como si estuviera cocinando una tortilla… cuando tengo un sachet de Savora nuevito en la heladera…
O si comemos torta de fiambre, o sea, 200 g de jamón y 200 g de queso entre dos tapas para pascualina Leader Price… “Ay, a la mitad ponele aceitunas y bondiola porque si no, no tiene gusto a nada…” Y ahí estoy, picando aceitunas (porque las Hidalgo rellenas de morrón salen más baratas que las que vienen en rodajas de otra marca… mi capacidad de ahorro es otro tema a tratar, bla, bla). Otro tanto la pizza… nada de muzzarella y chau… no, no… a picar pancetita y aceitunitas para el nene…
Y resulta que el viernes pasado los astros se alinearon y al salir del trabajo, ¿qué compré? ¡Levadura! Porque la pizza casera me queda de puta madre y por una vez hacer de cuenta que me importa un poco mi novio, me mandé una magnífica masa de pizza de la cual me comí cruda la mitad porque estaba yumy y una salsa como para comérsela sola con el dedo. Y llega mi ¿amado?: “Pah, tengo un ataque al hígado…”. Enema de masa de pizza y salsa de tomate.
Riiing. Otro día sigo.

* L.D.: Iniciales ficticias de mi media bergamota. Ver blog anterior.

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